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¿CUÁNTO CONSUME REALMENTE NUESTRO COMPUTADOR?

Es lo suficientemente potente mi fuente para mover mi sistema?? Esta pregunta se realiza constantemente en los foros de Hardware y de Presupuestos Hardware de ADSL Zone pero antes de responder a esta pregunta convendría analizar la importancia de la fuente de alimentación en nuestro sistema.

La fuente de alimentación es el corazón de nuestro sistema. Es la encargada de suministrar la potencia requerida a los diferentes componentes que lo forman de manera estable, sin picos de tensión ni ruidos parasitarios en la corriente que suministra y con los voltajes dentro de unos parámetros del 5% del valor nominal que marca el estádar ATX, que son:

+3.3 V, el voltaje ha de permanecer entre los +3.135 V y los 3.465 V.

+5 V, el voltaje ha de permanecer entre los +4.75 V y los 5.25 V.

+12 V, el voltaje ha de permanecer entre los +11.40 V y los 12.60 V.

Por qué es importante que los voltajes permanezcan esntre estos dos valores?? Porque si el valor es demasiado bajo, el componente no recibe la suficiente alimentación con lo que no puede funcionar y se generarán cuelgues aleatorios del sistema, generralmente cuando se estrese el componente; si el valor es demasiado alto, lo que hacemos es freir el componente con un exceso de voltaje lo que provocará que éste se queme. Para averiguar los voltajes de vuestra fuente, podéis mirarlo en la Bios de la placa base que siempre suele incorporar un apartado que nos indica estas medidas. Programas como el HardwareMonitor o el Everest no son 100% fiables para estos temas dado que dependen mucho del tipo de sensor que incorpore la placa base, y si éste es un ITE IT87, os podéis olvidar que sus lecturas sean correctas.

Sin embargo, es probablemente el elemento menos valorado a la hora de construir un sistema. La mayoría de usuarios simplemente le encasquetan lo primero que pillan y que haga mover con cierta soltura el sistema, sin comprender realmente las consecuencias de sus actos, consecuencias que suelen ser bastante caras el día que llega Paco con las rebajas.

¿Por qué no comprar fuentes de alimentación genéricas?.

Porque simple y llanamente, es lo peor que podéis hacer. Como norma general, las fuentes genéricas suelen estar fabricadas con tecnología antigua y componentes de muy baja calidad que son incapaces de suministrar la potencia que anuncian, por lo que es bastante común ver en este segmento fuentes ultra potentes (en teoría) potenciando sistemas que no consumen gran cosa en realidad.

Instalar una fuente genérica puede derivar en los siguientes problemas:

-Dado que la mayoría no llevan PFC activo, se genera un aumento del consumo del sistema.

-La eficiencia energética de este tipo de fuentes suele ser muy baja, entre un 60 y 70 %, lo que también se traduce en un aumento del consumo.

-Dada la baja eficiencia energética que padecen, estas fuentes suelen ser muy propensas a calentarse bastante, lo que produce más ruido por tener que hacer funcionar el ventilador a mayor velocidad. Incluso pueden llegar al extremo de, literalmente, fundirse.

-Estas fuentes no suelen llevar ningún tipo de protección contra sobre tensiones, así que si tienes una de éstas en tu línea de corriente, ten por seguro que se llevará por delante alguno de los componentes del ordenador.

-El puente rectificador de estas fuentes suele ser bastante malo, lo que hace que los voltajes, en lugar de ser estables, no paren de saltar lo que acorta la vida de los mosfets de los componentes.

-La mala calidad de los componentes y, especialmente del transformador de alta, hace que las líneas de voltajes (también llamadas “railes” o “canales”) estén llenas de ruidos parasitarios que generan un aumento de temperatura en los componentes.

-Si estos ruidos parasitarios salen de ciertos límites, pueden provocar cuelgues aleatorios del sistema.

Por tanto, no os dejéis cegar por fuentes de chorrocientos vatios que cuestan baratas porque ese tipo de chollos no existen en hardware informático. Si preferís pagar 20 € por vuestra fuente y arriesgaros a que cuando ésta se estropee se lleve por delante vuestra placa base, el procesador, la RAM o la tarjeta gráfica y tengáis que desembolsar 100 € o más extra para reempleazar uno de estos componentes, es mi opinión que no es la mejor elección.

¿En qué fijarnos a la hora de comprar una fuente de alimentación?.

Hay varios parámetros en los que deberemos fijarnos a la hora de elegir una fuente de alimentación.

-La potencia anunciada. La potencia ha de estar siempre en consonancia con el sistema que queremos alimentar. De nada sirve poner una fuente de 1000 W a un sistema que solo va a consumir 300 W a plena carga.

-El amperaje que cada rail es capaz de soportar. Cada fuente suele incorporar una pegatina en un lateral donde se describe el amperaje que cada raíl suministra.

Hay que recordar en este punto que el cálculo de la potencia se realiza por la fórmula

W=VxA

Donde W es la potencia en vátios, V es el voltaje en voltios y y A el amperaje en amperios.

Por ejemplo, en la imagen anterior vemos que el raíl de +5 V es capaz de suministrar 30 A, lo que nos da una potencia máxima de 150 W para sólo ese raíl.

Una manera muy sencilla de comprobar si una fuente se ha realizado con tecnología moderna o antigua es comprobar el amperaje de los raíles. Si la fuente suministra más potencia en el rail +5 V que en el +12 V, es que está realizada siguiendo estándares antiguos dado que en los sistemas actuales, el rail que más se utiliza es el +12 V frente a lo que ocurría hace 5 años en que el rail más utilizado era el +5 V.

Ultimamente los fabricantes han decidido, ante el aumento de consumo de los ordenadores especialmente en el raíl +12 V, dividir este raíl en varios sub raíles destinados, en teoría, a proteger al usuario en caso de descarga eléctrica. No voy a entrar a discutir entre si es realmente efectiva o no esta medida, pero sí es algo que tener en cuenta a la hora de balancear la carga del sistema entre los diferentes raíles, dado que un mal balanceo puede resultar en una sobre carga del raíl y la muerte prematura de la fuente o cuelgues aleatorios.

-Que lleve PFC activo. El acrónimo PFC significa Corrección del Factor de Potencia y se realiza mediante un controlador ubicado en la propia fuente que intenta que la potencia que entra sea lo más limpia posible, que las ondas de corrientes sean correctas y que la potencia real que consume la fuente sea lo más similar a la potencia aparente que ésta suministra. Este factor se suele expresar como un número con un decimal e indica un %, es decir, una fuente con un PFC de 0.75 significa que su factor de potencia es de un 75%. Las infames NOX Urano, por ejemplo, son fuentes construidas sin ningún tipo de PFC, ya sea pasivo o activo.

-La eficiencia energética. En todo circuito eléctrico hay una parte de la energía consumida que no es utilizada por el sistema sino que se transforma en calor por el rozamiento de los electrones en las paredes de los conductores, lo que se traduce en un aumento del consumo total dado que se ha de suministrar mayor potencia de la que realmente se requiere. La eficiencia de una fuente de alimentación se mide en un % que indica cuánta potencia de la que sale de la toma de pared es realmente aprovechada por el sistema. Por ejemplo, una fuente con una eficiencia del 80% es capaz de transformar un 80% de la energía que consume en potencia real, siendo el otro 20% disipado en calor. Por tanto, cuanto mayor sea la eficiencia de la fuente, menor será el consumo desperdiciado de nuestro sistema y menor, por tanto, la factura de la luz.

Ahora está de moda el hacer pasar a las fuentes por las certificaciones 80+, lo que indica que la fuente tiene como mínimo una eficiencia energética del 80% entre el 20 y el 100% de carga del sistema que hace funcionar. Aunque esto en teoría está muy bien, hay bastantes fabricantes que son tan avispados que hacen pasar a sus fuentes las pruebas de certificación del estándar a una temperatura de 25 ºC que, si bien es la reglamentaria por ECOS & EPRI, no suele parecerse demasiado a la temperatura real de una fuente, especialmente aquellas que no tienen acceso a una toma de aire directa al exterior de la caja donde van montadas. Dado que el aumento del calor genera a su vez un aumento de la resistencia en un circuito eléctrico, se da bastante el caso que una fuente que en teoría tiene una eficiencia de 80%, en realidad la tiene del 75% o menor en circunstancias reales.

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